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Ulysses de Joyce.

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La novela pone en relieve un día en Dublín en el período cuando era una deprimida ciudad regional del Reino Unido. A sus personajes no les ocurre nada fuera de lo común: Stephen Dedalus, un hombre joven que acaba de enviudar y que tiene un trabajo mal pago en la docencia, se emborracha junto a unos estudiantes de medicina y a continuación tiene un enfrentamiento con unos soldados británicos; Leopold Bloom, un precursor temprano del vendedor de publicidad, asiste a un entierro en Glasnevin, pasa por la oficina de su periódico, almuerza en Davy Byrne's, se involucra en una pelea con un par de “figuras” temibles de Dublín y se encuentra con Stephen más tarde.
A primera vista, esto no llega a ser la clase de material que iluminaría los ojos de los editores de cualquier casa editorial. En primera instancia, la mayoría de los lectores que han escogido este tomo, lo ha abandonado luego del primer par de capítulos: las principales razones por no llegar a terminar el libro son que el mismo resulta “difícil” y “aburrido”. Aún así, esta novela ha sobrevivido el pasar del tiempo; dominando la literatura moderna y a la vez ha inspirado a generaciones de simples mortales. La pregunta es, “¿por qué?”
Uno de los partidarios más elocuentes y vocíferos de Joyce en Irlanda es el senador David Norris, antiguo profesor del departamento de Filología Inglesa del Trinity College en Dublín. Para él, Ulises es una fuente constante de maravilla y celebración:
“Probablemente sea la novela más importante del siglo XX (ciertamente lo es en inglés) y una de las mejores obras de la imaginación creadora que se hayan jamás realizado. Es una magnífica novela humana y cómica: aboga maravillosamente por los valores humanos y festeja el hombre común y corriente”.

El 16 de junio de cada año, y desde 1956, se celebra el Bloomsday en varias partes del mundo. Originariamente en Dublín, ciudad natal de Joyce, pero también en muchas otras ciudades. El nombre proviene del protagonista de la novela: Leopold Bloom, alter ego ficcional de Joyce.



  • Ulises en Twitter
El Ulises de Joyce ha conseguido llegar hasta el microblogging a manos de sus fanáticos que han publicado el Bloomsday de este año publicando su obra de manera colectiva en Twitter. Fue el 16 de junio de este año y los editores fueron cientos de lectores de Joyce, quienes se anotaron en una lista y escogieron el pasaje que más les gustaba. La novela fue dividida en 96 partes, las cuales fueron publicadas cada 15 minutos. Los requerimientos para participar fueron, por supuesto, amar la obra de Joyce y tener un conocimiento avanzado de twitter.
El proyecto llevó como nombre Ulysses meets twitter 2011 (El Ulises conoce o encuentra a twitter, sería la traducción literal). La cuenta de twitter en la que quedó recogida la experiencia es @11ysses.



  • Ulises en el cine
Con el Ulysses (1967) de Joseph Strick, asistimos a una versión del libro que, buscando simplificar en imágenes visuales las complejas imágenes literarias que teje Joyce, logra por momentos, obviando muchos pasajes y subtramas, pero manteniendo un tono que los lectores de Joyce encontrarán bastante justo, una adaptación bastante digna, entre las muchas formas en las que ésta se podría haber afrontado. Nominaciones a diversos premios importantes no bastaron para que la película obtuviera un justo reconocimiento internacional, la prohibición de ser proyectada en Irlanda, hasta el año 2000, tampoco ayudó a que la cinta se diera a conocer, y condenada estaba al olvido, hasta ahora, gracias a su aparición en DVD.

¿Pero tiene algún sentido pensar en que una película que adapta una obra célebre se prohiba hoy en día? Acaso el retrato de Irlanda que hizo Joyce, que la película muestra sin tapujos, no fue del agrado de algunos censores irlandeses, en su momento los libros de Joyce fueron perseguidos también en su tierra natal. Escandaliza en todo caso, que una adaptación que trasvasa la historia de comienzos del siglo XX a mediados de los años 60, pero que conserva idénticas las situaciones, los diálogos, no se vuelva anacrónica. La mezquindad, la intolerancia y el odio que ponen en evidencia una serie de pequeños dublineses contra el comerciante judío, (en el libro antes del holocausto, en la película después) resulta siempre infame. Y acaso la metáfora que hace Strick, su valor añadido a la obra original, sea el poner en evidencia lo poco o nada que su país, cuna de escritores fantásticos como el que más (Swift, Bernard Shaw), evolucionó a lo largo de 6 décadas.

Estamos ante un gran homenaje a la obra cumbre de Joyce, pero también ante una cinta amable que sin caer en ligerezas, sabe recoger de una manera bastante jovial, la esencia de ese libro que quiso en su momento, haciendo una extraña parodia de la Odisea de Homero, englobar a todos los libros escritos desde aquel. ¿Resulta entonces válido adaptar un monstruo literario como Ulysses? pues sí, tanto como fue válido escribir una obra maestra que no le supuso a su autor ni el premio Nobel, ni la fortuna, pero sí la certeza de escribir un libro que logró prevalecer en el tiempo, más allá de lo que en su momento las mentes más retrógradas pudieran objetar.






Manual para entender el Ulises de James Joyce (en clave de humor)
  • Hay que tener el nivel C de latín, o en su defecto el Latin First Certificate.

  • También, conocimientos profundos de etimología griega y saberse de pé a pá las obras de Aristóteles, Platón y Sócrates (mínimo) Si se pueden leer directamente en griego antiguo es preferible. Si tus conocimientos de griego alcanzan sólo a decir kroña-k-jroña, mejor ni lo intentes.

  • Dominio fluido de inglés, alemán, francés, español, neerlandés, gaélico, romanche e italiano (muy recomendable).

  • Hay que saberse al dedillo todas las oraciones latinas de la liturgia católica y todos los ritos, sacramentos, vestuario, complementos y accesorios relacionados con la misma. Recomendable leerse unos cuantos catecismos y misalitos antes de emprender el combate de lucha libre contra Ulises. Podéis ir si queréis al sermón dominical (opcional) Hacer un estudio de la filosofía eucarística de la Iglesia entre 1904 y 1924 tampoco está de más.

  • Es imprescindible conocer en profundidad la situación social, política y económica de la Irlanda de principios del siglo XX, en especial todo lo relacionado con los movimientos independentistas locales, además de todas las marcas de cerveza, ungüentos, linimentos, camafeos, ligueros y sujetadores del momento. Conocer la ubicación de los principales prostíbulos, tabernas, pubs, publicaciones, iglesias, conventos, casas de okupas y mercados de ganado existentes en la época también puede resultar útil. Si no se dispone de un mapa de Dublín, es recomendable buscar uno o viajar directamente. Cada 16 de junio se celebra el Bloomsday, rito que consiste en disfrazarse de tío de 1904 (o tía: con liguerosy tal) y desfilar en procesión por el itinerario que Leopold Bloom (uno de los protas) sigue en la novela. Es el momento ideal para hacerlo.

  • Es innecesario decir que resulta imprescindible conocer de forma exhaustiva toda la obra de Homero, especialmente La Odisea. Si tenéis unos minutillos, echadle también un vistazo a todas las obras de Shakespeare, Ibsen, Dante, Santo Tomás de Aquino y Sanlúcar deBarrameda. Se precisan asimismo, conocimientos elementales sobre autores de laantiguedad greco-romana como Tito Livio, Séneca, Cicerón, Plutarco y Pijus Magníficus.

  • Joyce hace un uso frecuente de simbologías chistosas relacionadas con su vida privada. Es el momento que estabais esperando, cabrones, lo sé: el de la parte "Salsa Rosa" del relato. Tenéis que conocer todas las anécdotas sobre la vida del personaje. Desde sus relaciones con los jesuitas en el internado de Clongowes y los pormenores de sus relaciones familiares. Su hábitat social también es importante para saber porque se divorció del nacionalismo irlandés. Y, sobre todo, sus relaciones con Nora Barnacle, su mujer, una criada totalmente inculta. También os pueden ser útiles los chismes de sus amigos de barra, como Hemingway. Hay que leerse todas las biografías habidas y por haber para entender muchos de los chistes herméticos que contiene la novela. Es una realidad. También son útiles obras basadas en su correspondencia particular (que de haberlas, haylas).

  • Vino: Si decidís beber unos vasillos de vino para entender mejor la novela os aconsejamos cierto fendant blanco de las riveras del Rhin que Joyce consideraba pipí de archiduquesa. Nunca se os ocurra beber vino tinto mientras leéis Ulises, pues Joyce lo consideraba un "bistec licuefacto". Si sois fumadores, es una ocasión para dejarlo. Si no, todo el vino sabe como el que bebe Asunción.

  • Historia: no estaría de más que le echarais un vistazo a la situación política de Europa en el período de entreguerras y al estudio de los gorrones que pululaban por los hoteles de Zurich en esa época. Análisis exhaustivos sobre el consumo de langosta mientras el Imperio Austrohúngaro se hundía en la miseria también son necesarios.

  • Previamente a embarcarse en esa odisea llamada Ulysses, hay que leer la obra anterior del autor. La novela contiene spoilers, puesto que uno de los personajes repite papel en sus novelas anteriores, Stephen el Héroe, Retrato del artista adolescente y Dublineses.

  • Brevemente, y sin intención de desmoralizar. Con posterioridad a Ulises, Joyce escribió Finnegans Wake (1939), basada en un tabernero borracho que se ha quedado dormido sobre una mesa y se le va la olla. No ha podido ser traducida a ningún idioma por el momento. Y si ha sido traducida tendría que verse cómo.





    • Ulysses en la música



    Yes de Amber está basada en el capítulo final de esta novela.




    Al igual que la anterior, The Sensual World de Kate Bush está basada en los últimos párrafos de la novela.




    ReJoyce de Jefferson Airplane es la versión psicodélica de Grace Slick de esta obra de James Joyce.






Influencia del mito en la literatura europea.

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La repercusión del tema de Ulises y sus aventuras en la literatura de todas las épocas y en todos los géneros literarios es algo que salta claramente a la vista de cualquier lector medianamente interesado en la pervivencia de los grandes temas y autores de la literatura clásica. Incluso en una época como la nuestra, en la que los mitos de la Antigüedad han dejado de ser paradigma de virtudes y, en consecuencia, han sufrido la conocida desmitificación que marca su presencia en nuestros días, la literatura se ha hecho cuestión, desde esa perspectiva no tan novedosa como parece (pues los mitos, vistos desde una óptica irreverente, pasaron ya por la recreación burlesca del siglo XVIII), de buena parte de los personajes y hazañas que nos dibuja el panorama de la mitología clásica.


El novelista es pionero en seguir el gusto de la literatura contemporánea por actualizar alguno de esos mitos. T. S. Eliot (1923) observa que amenudo los novelistas modernos utilizan lo que él llama el "método mítico". Si por un lado hacen decrecer la importancia de la trama, por otro incrementan la del mito, en pos de un orden estético diferente. Relegando el logos, el mito inspira hoy arte y filosofía. Porque uno y otra ven en él algo más que una fábula o ficción alegórica: un símbolo vital. El hombre moderno trata, ansioso, de hallar su propia identidad, falto de asideros ideológicos firmes, desorientado en un universo que percibe caótico y fragmentado. El novelista, al indagar en el subconsciente y al reiterpretar el mito, inquiere también una realidad alternativa.


Ortega dice en las Meditaciones del Quijote que el mito es un fermento de la historia, de incalculable energía poética y extraordinariamente apto como cauce expresivo de creencias e ideas que la razón sola no puede comprender.


Es conocido que el arte moderno actualiza figuras como Antígona, Medea o Edipo. Pero de entre todos los personajes del mito griego, probablemente ninguno ha provocado como Ulises una controversia tan grande desde el punto de vista ético en sus diversas adaptaciones e interpretaciones. Las razones que explican el hecho de que el personaje de Ulises haya sido
objeto de interpretaciones tan dispares (mientras que para algunos es el más villano de los villanos para otros resulta ser, por ejemplo, modelo a imitar de virtudes cristianas) debe buscarse ante todo en la ambigüedad de sus cualidades y características más sobresalientes, la inteligencia y la astucia (que obviamente pueden emplearse para bien o para mal) y la adaptabilidad de su comportamiento a cada situación. Acaso porque este héroe que permanentemente está regresando, infatigable, para llegar a un fin que es a la vez su origen, representa para el hombre moderno el símbolo perfecto de su propia soledad insoslayable, de la búsqueda afanosa de su destino, perdido como se siente en un universo inhóspito, acosado por el peligro acechante de la incertidumbre.


La literatura europea recrea el mito de Ulises de dos maneras preferentes. Una de ellas, irónica o paródica, es la de Joyce, cuyo Ulysses de 1922, implica una contraposición burlona entre el ambiente épico antiguo y el retorno humillante de Bloom a su hogar. La otra, nostálgica, como el empeño utópico de Katzantzakis en su largo poema épico Odisea. La búsqueda ansiosa de una ciudad feliz, más allá de Ítaca.
Grandes poetas líricos de nuestro siglo se sintieron también subyugados por la figura de Ulises, el eterno viajero. Ha de ser mencionada la hondura lírica de Kavafis en el poema ítaca.
Vemos necesaria emplear entradas individuales a esta para hablar más profunda y extensamente de estas obras liteararias.